Tarragona
La ciudad de Tarragona es una joya histórica en el Mar Mediterráneo, directamente al sur de Barcelona. Para aficionados de la arquitectura antigua, cultura e historia es una meta obligada.
Conviértase en arqueólogo y descubra los tesoros de Tarragona
Las obras maestras arquitectónicas del antiguo romano determinan hasta hoy en día la fisonomía de la ciudad. El imperio romano se encontraba en expansión en el siglo III a. C en todas las direcciones. Esto llegaba también a la península ibérica y conquistaba en el año 218 d. C. Tarragona. El floreciente imperio mundial cambiaba el nombre de la ciudad a Tarraco y la convertía en capital de Hispania Citerior. La ciudad se convertía así en un lugar importante fuera de Roma.
Los hallazgos arqueológicos que han sido descubiertos con los años alrededor de la ciudad, demuestran la importancia de este lugar. Esto convierte a Tarragona en un parque infantil histórico de aventura único que nos lleva hacia 2000 años en el tiempo, hacia los tiempos de las luchas de los gladiadores. En el conjunto de la arquitectura de la ciudad, existen diferentes hallazgos, que lo convirtieron en el año 2000 en Patrimonio Cultural de la Humanidad y transformó a los 128.000 hatitantes de la ciudad en un importante punto turístico de
España.
Una buena entrada a muchos lugares de la antigua cultura romana es el Anfiteatro que se encuentra en el Parc del Miracle, directamente sobre el mar. El impresionante Arena, con una capacidad de alrededor de 14.000 asientos, se encontraba siempre ocupado mientras se llevaban a cabo espectaculares luchas con animales de presa salvajes. En la rotonda del centro tenían lugar también ejecuciones públicas. Así, por ejemplo, en 259 d. C. el obispo Fructuosus y sus diáconos Augurius y Eulogius fueron quemados vivos.
Más tarde, en el silgo VI, en el centro del Anfiteatro se construyó una Basílica románica-gótica. Todavía hoy en día se pueden reconocer ambos edificios eclesiásticos en sus planos.
En el sentido de los juegos de los gladiadores, se encontraba también el circo romano. Aquí se llevaban a cabo regularmente peligrosas carreras de coches. El antiguo estadio comprendía a aproximadamente 30.000 visitantes. En el siglo I d. C, el circo se encontraba en el centro de la ciudad, en Rambla Vella, no lejos del anfiteatro.
El edificio más antiguo de la ciudad es la muralla romana, construida ya a fines del siglo III a. C, poco después de comenzada la conquista de Tarragona. Un largo paseo por el Passeig Arqueologic, junto a la antigua muralla de la ciudad, paraliza por un momento al observador, ante la fuerza y poder de semejante imperio gigantesco. La mirada profunda hacia la historia romana y las destrezas que impresionan de los antiguos maestros hacen retroceder nuestros pensamientos hacia esa temprana época del imperio romano.
Por último, el Museo Arqueológico es también muy recomendable. Este posée preciosos objetos, grandes hallazgos procedentes de la Necrópolis, un sepulcro histórico. Mosaicos, esculturas, cerámicas, bienes encontrados en tumbas, trozos de ropa, ánforas, reviven y hacen tangible la historia. Ellas son una prueba impresionante del Tarraco romano, que pervive hoy a su manera, en la ciudad de costas españolas.